Los hermanos Horten

Walter y Reimar Horten
Esta es la historia de Walter y Reimar Horten, dos hermanos que convirtieron una afición de juventud en una revolución tecnológica en el campo de la aeronáutica.
Todo comienza cuando unos Horten adolescentes se unen a clubes de aeromodelismo supervisados por veteranos de la Gran Guerra. Su interés y admiración por el trabajo del Dr. Alexander Lippisch, un experto en aeronáutica del que hablaremos en otro momento, hicieron que sus modelos fueran muy diferentes a los de los otros muchachos. Se especializaron en crear aviones del tipo “ala volante”, sin cola y con una amplia superficie alar, algo parecido a una polilla. El primer modelo grande nurflugel (algo así como ala única) fue probado en 1933, este avión denominado Ho I no contaba con motor. Fue en 1937 cuando se probó el primer modelo propulsado, dando como resultado la destrucción del aparato, la rotura de la mandíbula de Reimar y la pérdida de un diente de Walter.

El joven Walter con una de sus maquetas
Naturalmente los Horten se unieron a la Luftwaffe cuando tuvieron la edad necesaria. Un tercer hermano, Wolfram, murió cuando su bombardero fue derribado sobre Dunkerque.
A pesar de no estar considerados dentro de la elite científica alemana, los Horten siguieron con sus proyectos semi-clandestinamente. Según informes secretos del cuartel general del ejército americano en Alemania tras la guerra, los hermanos Horten tenían personalidades bastante excéntricas e individualistas, siendo Reimar el que pensaba en nuevos modelos con características superiores y Walter el ingeniero que aplicaba a la práctica las ideas de su hermano. Esto hizo que hubiera muchos roces entre ellos.
Los modelos más destacables proyectados por ellos durante la guerra fueron el HoIV, un planeador que actualmente se puede ver restaurado en el Deutsches Museum, Flugwerft Oberschleissheim.
El Ho VII, que fue proyectado como avión para probar la tecnología de alas volantes. El Ho IX, también conocido como Gotha Go 229 es el aparato más famoso diseñado por los Horten, estaba pensado como avión de combate y contaba con 2 motores a reacción. Fue proyectado ante la demanda de un avión capaz de alcanzar los 1000 Km/h, con una carga bélica de 1000 Kg y con una autonomía de 1000 Km. Se probaron 2 de estos aviones en otoño de 1944. Uno de estos aparatos tuvo problemas con un motor en el ascenso y se estrelló causando la muerte de su piloto. El otro avión voló con éxito, alcanzando una velocidad máxima de 950 Km/h. Después de hacer mas pruebas con estos aviones, la Luftwaffe requirió la construcción de 10 aparatos, pero la orden de construcción nunca fue cumplida. Al terminar la guerra, los planos de estos aviones fueron escondidos en una mina de sal para evitar que los americanos los capturaran, aunque los planos originales fueron capturados por los Británicos en verano de 1945.

El Ho IX

Una aproximación artística a lo que sería el Ho XVIII
Reimar siguió trabajando hasta el final en un modelo de 6 motores llamado Ho XVIII “Amerika Bomber”, que estaba siendo proyectado para lanzar una hipotética bomba atómica sobre Nueva York.
Tras una discusión los Horten se separaron, Reimar fue a la universidad para continuar sus estudios, y Walter pidió trabajo en la empresa americana Northrop, (que también trabajaba en alas volantes) aunque no lo consiguió debido a la incapacidad de la empresa para trasladarlo a Estados Unidos.
Finalmente Walter permaneció en Alemania llegando a ser oficial de la Luftwaffe de la posguerra y Reimar se trasladó a Argentina, donde siguió trabajando en diseños para particulares y para el ejército argentino. Tal vez el más relevante de estos diseños sea el IA 38 “Naranjero”, llamado así porque estaba pensado para transportar alimentos rápidamente.
Walter murió en 1998 y Reimar en 1994.
Las fuentes que he utilizado son muy variadas y la mayoría no las recuerdo, si quereis más información buscad por ahí, aunque hay poquita cosa en español.





